
Sonora y Arizona perfilan un corredor binacional de energía solar con alcance continental
La franja fronteriza entre Sonora y Arizona comienza a consolidarse como uno de los polos estratégicos para el desarrollo de energías renovables en Norteamérica. El avance de nuevos complejos solares, la planeación de infraestructura eléctrica binacional y la coordinación institucional entre ambos estados están sentando las bases de un corredor energético con proyección internacional.
Uno de los principales activos de la región es su elevada radiación solar. Estudios del National Renewable Energy Laboratory (NREL) ubican a Sonora y Arizona dentro de las zonas con mayor potencial fotovoltaico del continente, una ventaja natural que ha impulsado el interés público y privado. De acuerdo con el laboratorio, la capacidad de generación podría crecer de forma acelerada en los próximos años si se mantiene el ritmo actual de inversión y planeación.
En territorio mexicano, el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen), elaborado por la Secretaría de Energía, identifica a Sonora como uno de los estados con mayor concentración de proyectos solares a gran escala. La combinación de extensiones territoriales disponibles, altos niveles de irradiación y cercanía con la frontera estadounidense refuerza su papel estratégico dentro del sistema eléctrico nacional.
El documento también destaca que el Plan Sonora de Energías Sostenibles permitirá ampliar la capacidad instalada y fortalecer la infraestructura de transmisión, elementos clave para integrar la producción renovable a los mercados regionales.
Del lado estadounidense, el Departamento de Energía (DOE) ha incluido a Arizona entre las áreas prioritarias para la expansión de energías limpias, reconociendo tanto su capacidad técnica como su ubicación geográfica. Informes del organismo señalan un incremento sostenido en la demanda de proyectos solares de gran escala, impulsado por capital privado y metas de transición energética a mediano y largo plazo.
La cooperación binacional se ha enfocado en la construcción de infraestructura compartida, el intercambio de conocimiento técnico y el desarrollo de cadenas de suministro. En este contexto, la Comisión Sonora-Arizona ha fungido como un mecanismo clave para dar seguimiento a acuerdos orientados a la innovación, la capacitación de talento especializado y la atracción de inversiones energéticas.
Especialistas y autoridades coinciden en que la combinación de la capacidad instalada en Sonora con los avances regulatorios y tecnológicos de Arizona abre la posibilidad de proyectos con operación transfronteriza en los próximos años. Paralelamente, instituciones técnicas de ambos países continúan evaluando escenarios para nuevas rutas de expansión eléctrica.
Los diagnósticos del Prodesen, junto con los análisis del NREL y los reportes del DOE, convergen en un mismo punto: la región cuenta con las condiciones técnicas, geográficas e institucionales para posicionarse como una plataforma solar de alcance continental. Este corredor energético ya atrae la atención de empresas interesadas en ubicaciones con alto potencial de generación y acceso directo a mercados binacionales.












