ARIZONA POLÍTICA USA

Manteniendo Abierto el Camino hacia el Sueño Americano: Por qué los topes a las tasas de crédito amenazan el progreso de Arizona

Por Ana Valenzuela, Vicepresidenta Nacional para Adultos Mayores de LULAC

En Arizona, nuestros vecindarios están marcados por la resiliencia de las familias hispanas y el empuje de nuestros emprendedores. Me enorgullece representar a una organización que durante casi un siglo ha luchado para garantizar que cada latino tenga una oportunidad justa de alcanzar el Sueño Americano. Desde las batallas por la desegregación en la década de 1940 en Tempe Beach hasta nuestra defensa actual por la equidad educativa, LULAC siempre ha sabido que los derechos civiles y la oportunidad económica son dos caras de la misma moneda.

Una de las herramientas más esenciales, aunque muchas veces pasadas por alto, para alcanzar esa oportunidad es el acceso a un crédito seguro y regulado. Durante generaciones, la comunidad hispana estuvo en gran medida excluida del sistema financiero formal.

Hemos luchado arduamente para derribar y superar esas barreras, y hoy vivimos en una era mucho más inclusiva, en la que la puerta al sistema bancario regulado está abierta para millones de personas que antes eran consideradas “invisibles al crédito”. Las tarjetas de crédito han desempeñado un papel importante en esta ampliación del acceso al crédito para muchas familias trabajadoras y pequeños negocios de nuestra comunidad.

Hoy, el 80% de los estadounidenses tiene una tarjeta de crédito y, según Bankrate, el 71% de los hispanoamericanos tiene al menos una. Aproximadamente el 50% de todos los negocios dependen de las tarjetas de crédito como fuente de financiamiento, y una encuesta de 2026 realizada por el United States Hispanic Business Council encontró que el 82.7% de las pequeñas empresas propiedad de hispanos utilizan actualmente una tarjeta de crédito comercial. Este progreso ha permitido que nuestras familias enfrenten emergencias médicas sin caer en la ruina y ha permitido que nuestros emprendedores inicien pequeños negocios, que hoy representan el segmento de mayor crecimiento en la economía de Arizona. Tener la opción de obtener una tarjeta de crédito es importante en nuestra economía moderna.

Sin embargo, una propuesta federal para imponer un tope del 10% a las tasas de interés de las tarjetas de crédito amenaza con cerrar silenciosamente esas puertas una vez más. A menudo escuchamos que limitar las tasas de interés protegerá a los consumidores y reducirá los costos, pero lamentablemente eso no es cierto, y una política así ignora la realidad fundamental de cómo funciona el crédito.

Prestar dinero es un negocio de riesgo. Las tarjetas de crédito son “no garantizadas”, lo que significa que no están respaldadas por una garantía o colateral, por lo que las tasas de interés deben cubrir el costo real de hacer negocios, incluido el riesgo de que un préstamo no sea pagado. Este sistema de “precios basados en el riesgo” les da a los prestamistas una vía para decir “sí” a un empresario de primera generación o a una familia con un historial crediticio limitado. Pero si pasamos a un sistema en el que el gobierno impone un tope por debajo del costo de ese riesgo, eso no significa necesariamente que las tasas bajarán. El resultado podría ser que el acceso al crédito simplemente desaparezca para cualquier persona considerada, aunque sea mínimamente, como riesgosa.

Datos de la American Bankers Association (ABA) muestran que un tope del 10% generaría impactos negativos generalizados para los habitantes de Arizona. La mayoría de los titulares de tarjetas de crédito, incluso aquellos que pagan su saldo completo cada mes, verían estándares de crédito más estrictos, límites de crédito más bajos y menos beneficios. Entre 3 millones y 3.48 millones de arizonenses estarían en riesgo de perder por completo su principal fuente de crédito a corto plazo, o de ver su límite reducido drásticamente. Si los habitantes de Arizona, así como los consumidores y empresarios hispanos, pierden acceso al crédito regulado, tendrán que recurrir a alternativas no reguladas y de alto costo que extraen riqueza de nuestra comunidad, como los prestamistas de día de pago, que cobran hasta un 400% de interés.

Los arizonenses saben que el mejor camino hacia adelante es unirnos para encontrar soluciones que promuevan préstamos justos y responsables. Espero que se unan a mí para pedirles a nuestros legisladores que rechacen los topes a las tasas de interés y, en cambio, se enfoquen en proteger las herramientas financieras que mantienen abierto el camino hacia un futuro más próspero para todos los habitantes de Arizona.

 

 

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