Las Grandes Ciudades y la Soledad de sus Habitantes Por Gilberto Erick Watts

Un fenómeno de gran importancia que sucede a los habitantes de las grandes ciudades, es que por regla general les invade un sentimiento separatista de los demás y piensan que lo único que importa son ellos como individuos.

Debido a que hay tanta gente que habita en su ciudad, resulta que es muy difícil encontrarse a un amigo, un familiar o incluso a un conocido.
Hay mucha gente caminando, corriendo o hablando, con gusto o tristeza, pero todos, por más cerca que estén unos de otros, están muy lejos del que los está viendo y éste, interiormente piensa: “…a ninguno de éstos voy a volver a ver en mi vida…”.
Si una persona se cae, “… no la voy a volver a ver en mi vida…”, si a una persona la atropella un carro, “… tampoco la voy a volver a ver en mi vida…”, si una persona es agradable y tiene bonitas facciones, pero se baja del metro, una estación antes que yo, de todas maneras: “…nunca la voy a volver a ver en mi vida…”, y con ello llega el fenómeno del aislamiento.
Esto ocasiona un sentimiento de soledad, individualismo y de falta de confianza en nuestros semejantes.
En español le llamamos “soledad y falta de interés por los demás” y en inglés, a este sentimiento se le conoce como “detachment”, y esta es una actitud que poco a poco va invadiendo a todos los seres humanos, conforme van creciendo sus ciudades.
Recordemos que en nuestros países, tanto en México como en Estados Unidos, estamos acostumbrados a vivir en poblaciones en las que todos sus habitantes se interrelacionan socialmente, se conocen las familias, buscan las oportunidades de trabajo y de negocio entre los mismos pobladores, en fin, todos sabemos de lo que le falta al vecino o de los problemas que tiene el de más allá.
Sin embargo, el aumento de pobladores en una misma ciudad, como lo es México D.F. y sus alrededores que tiene más de 31 millones de habitantes, o como es Nueva York, que solo en la isla de Manhattan habitan más de 9 millones, el fenómeno del aislamiento en la vida de cada individuo, está tomando proporciones devastadoras, no obstante que viva y camine diariamente, entre miles y millones de personas.
No solamente la vida individual y la familiar se ven afectadas por este fenómeno del aislamiento, sino que también la vida productiva de toda la sociedad, se tambalea cuando sus habitantes pierden la seguridad, felicidad y la necesidad de compartir con los demás lo que van logrando.
Estemos conscientes de que en Arizona, nuestras ciudades están creciendo, que día a día hay más habitantes y más pobladores pero, no por ello podemos permitir que nos invada ese devastador fenómeno del aislamiento.
Hay que luchar por una mayor integridad social con dignidad.