LAS PELÍCULAS Y LA VERDAD DE LA HISTORIA

Por: Gilberto Erick Watts
Comentarios: licgwatts@hotmail.com

En una lejana tierra, pero ciertamente igual a nuestra Arizona, rodeados de arena, sol y calor existió el Imperio Egipcio, donde vivió un pueblo constructor de pirámides monumentales, gobernado por Faraones y de gran presencia en la historia de Antes de Cristo.

El principio del fin del poderío de Egipto se marcó el día 23 de junio del año 47 Antes de Cristo, pues esa calurosa tarde nació Cesarión, hijo de Cleopatra la reina mas bella del mundo y Gayo Julio César el poderoso Dictador Romano.

Un día de gran importancia pues se había sellado una alianza mundial entre los dos países mas fuertes del mundo. Roma la poderosa y Egipto la canasta de cultivos alimenticios de todo el mundo.

Sin embargo, tres años después, Julio César fue asesinado en el Senado Romano y Cleopatra desvalida, internacionalmente desamparada, buscó el amor de Marco Antonio, capitán de César, que le prometió protegerla de los ejércitos romanos.

Mientras, otros romanos buscaban afanosamente la manera de encontrar a Cesarión y matarlo, pues era el heredero de Gayo Julio César, después de 17 años de su nacimiento lo lograron.

Hasta ahí es la historia, pero:

La industria de las películas poco a poco ha distorsionado la historia, pues desde 1945 hasta 1963 las películas proyectaron a los egipcios y a los romanos como grandes soldados que defendían a sus reinos.

En 1963 Elizabeth Taylor filmó Cleopatra, en esa película la unión entre César y Cleopatra fue lo mas respetuoso, espectacular de la industria fílmica en donde abundaron dinero, bailes y fiestas.

Sin embargo, a partir de 1970, quizás porque Elizabeth Taylor causó muchas envidias, las películas que siguieron sobre este tema, retratan a Cleopatra como una mujer que le daba igual relacionarse con quien fuera y hasta dicen que Cesarión fue hijo de un soldado que conquistó a Cleopatra y luego hizo creer a Julio César que era su hijo.

La industria fílmica distorsiona los hechos de la historia y hace que los sucesos los veamos a través de los ojos del guionista.

¡De todas formas, lo que no se puede cambiar es que, en el mundo antiguo en un país muy parecido a nuestra Arizona, cuyos suelos son de arena, que el sol baña la existencia, que su clima es agobiante, se hizo historia!