La aportación de una Madre

En este mes de Mayo en el cual festejamos y honramos a mamá, deseo unirme a este festejo dedicando unas líneas de reconocimiento a nuestras madres.

Toda la vida y por la eternidad, estaré agradecido a Dios por una madre que amó al Señor, oró siempre por sus 8 hijos y los encaminó a todos en el evangelio.
Mi padre fue un hombre bueno aunque negligente, nunca fue participante activo en la iglesia y no fue fiel y responsable en la crianza de sus hijos.
Pero mi madre era la motora espiritual de la casa durante los años de nuestra formación.
Me acuerdo cómo me hacía sentarme al frente de ella cada vez que yo llegaba a casa y ella deseaba que le oyera lo que había escuchado en su iglesia; me contaba las historias bíblicas que había escuchado.
Ella fue quien me enseñó a orar y confiar en el Señor.
Frente a todo problema ella había aprendido que podía elevar su corazón a Dios y solicitar su ayuda y orientación, y me enseñó a hacer lo mismo.
De modo que cuando leo las palabras del apóstol Pablo a su joven colega Timoteo, me resuenan en el corazón y en la memoria:

“Traigo a la memoria tu fe sincera, la cual animó primero a tu abuela Loida y a tu madre Eunice, y ahora te anima a ti. De eso estoy convencido”.
2 Timoteo 1:5
En base a este texto bíblico quiero subrayar tres aportaciones de suma importancia que toda madre cristiana debe transferir a sus hijos.
En primer lugar es “EL LEGADO DE SU FE”. Observemos que Pablo reconoce que la fe de Timoteo procedía de su madre, como también de su abuela.
Cada uno es responsable de desarrollar su fe y hacerla crecer y fructificar, pero no es instantánea en nosotros, tenemos que crecer en ella.
Desde luego, ninguna madre puede obligar a sus hijos a creer, pero puede darles el hermoso ejemplo de su propia fe.
En segundo lugar, cada madre cristiana debe transferir a sus hijos “EL FUNDAMENTO DE SU VIDA”, que es la Palabra de Dios.
Para eso tendrá que determinar ordenar su propia vida según las claras enseñanzas de las Sagradas Escrituras.
En medio de una cultura donde la mayoría vive según sus sentimientos, sus deseos y sus ganas, hace falta una firme determinación de conformar la vida al plan divino revelado en las Sagradas Escrituras.
Eso, precisamente, es lo que fundamenta una vida sobre la roca.
En último lugar, toda madre cristiana debe comunicar a sus hijos “LA FORMACIÓN Y PROYECCIÓN DE UNA VIDA PLENA”. Vale decir, que debe criar a sus hijos con la conciencia de que los está formando para triunfar en Dios en todos los aspectos de la vida diaria.
A cada madre y padre Dios les da los hijos por unos años, a fin de que ellos los formen y eduquen para que luego lleven fruto.
No seamos muy posesivos con los hijos, pues no nos pertenecen para siempre.
El Señor nos los ha prestado por un tiempo.
Queridas mamás, hagan ese trabajo con fe y paciencia, pues es quizá la tarea más importante que ustedes tendrán en la vida.
Es necesario que como madres confíen en que el Señor las acompañará y capacitará para la noble tarea de dar formación a nuestros hijos.
Dios es fiel y les dará gracia para cumplir con esta responsabilidad, para que algún día puedan ver a sus propios hijos criando a sus hijos de la misma manera.
Así crecerá la familia de Dios en toda la tierra.
¡Feliz día de las madres!

 

 

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Pastor, Francisco Dominguez.

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